14 May

Diseñando ecommerce en la España post-coronavirus

Diana Hidalgo Marín
Hago, enseño y aprendo diseño.
imagen de emojis con mascarilla

Hoy mi compañero Emi me ha hecho preguntas muy interesantes:

¿En qué punto del 1 al 10 dirías que estamos en España en cuanto a diseño web en general? ¿Qué va a pasar con el diseño de tiendas online en esta transición a la nueva normalidad? ¿Qué elementos son más importantes en un ecommerce a día de hoy?

Me han venido tantas cosas a la mente 🔥🧠 que he pensado en escribir un post.

El estado del diseño web en España

Antes de ir al grano con las buenas prácticas del diseño web para comercio electrónico en los tiempos que corren, me gustaría compartir una breve reflexión:

En España hay muy buenos profesionales y, al contrario de lo que se suele creer, hay una comunidad conectada a escala mundial y solidaria formada por diseñadores que trabajan a muy alto nivel ❤️.

No podemos decir que seamos referencia mundial como en los años dorados del diseño español, pero sí que podemos estar orgullosos. No en vano Valencia será la capital mundial del diseño en 2022 👏👏👏. ¿Pero por qué es muy difícil poner una puntuación entre del 1 al 10? Lo que pasa es que los tiempos han cambiado y el contexto también:

  • El diseño web es, por definición, una profesión que se desenvuelve en Internet 🌐, donde las distancias son relativas y las fronteras son mucho más difusas. Con la globalización, la geografía está en cierto modo más desdibujada que nunca y es por ello que el concepto «diseño web en España» resulta algo incierto. No es ya dónde sino cómo. Siguen existiendo tendencias, estilos o prácticas más o menos extendidas, pero lo hacen al margen de los diferentes territorios, de una manera dispersa y fragmentada. Un equipo de diseño en Cuenca puede estar funcionando igual o mejor que uno en Sídney o San Francisco, para clientes de Buenos Aires o Tokio.
  • Una de las cosas que tenemos que hacer es creérnoslo un poquito más. A veces parece como si en España tuviésemos una especie de complejo a la hora de compararnos con otros –países–, como el que va a la gran ciudad por primera vez. Aunque parezca obvio, hay que aceptar de una vez que, por ejemplo, un trabajo de diseño web no es mejor ni más puntero por estar hecho en EEUU. Además, nos solemos pasar de humildad. Me parece que ya hemos demostrado con creces que sabemos hacerlo y que lo hacemos bien, así que podemos permitirnos dejar a un lado el síndrome del impostor y lanzarnos al futuro con la confianza y la seguridad de que en España hay diseñadores formidables 🙌.
  • Es cierto que los que nos queremos dedicar a esto en este país, debemos hacer un esfuerzo extra por no dejar nunca de aprender y mantenernos actualizados, ya que prácticamente no existe formación reglada ni no reglada en este campo y gran parte de la oferta formativa está anclada en los años 90 📼. Eso sí, la poca formación que hay, al margen de los bootcamp vendehumos, es magnífica.
  • Lo malo es que en este país existe un desconocimiento, casi desdén por la profesión, que deriva en una precariedad para el sector que sería impensable en otros países. Países donde el diseño sí es respetado y valorado como se merece, ni más ni menos. No debería hacer falta argumentar por enésima vez que los beneficios que el diseño aporta a la sociedad y a las empresas son muchos y van más allá de los ingresos. Falta respaldo por parte de las instituciones y divulgación a raudales. En este aspecto sí nos queda mucho trabajo por hacer 💪.

Dicho esto, creo que de los puntos comentados, el más preocupante es, en el contexto post-COVID19 que nos ocupa, el del desconocimiento. Así como no dudo en afirmar que hay muy buenos diseñadores web en el país, me temo que hasta ahora ha habido muchas empresas –demasiadas– que subestimaban la importancia de tener presencia online y por ende, también el diseño web. Y ahora, con el panorama actual, muchos se están dando cuenta a la fuerza de que estar en la web no es una opción, sino una necesidad.

Buenas prácticas para la creación de un ecommerce

Esa falta de información puede derivar en la falsa creencia de que montando una tienda online lo tienes todo hecho, pero no vale hacerlo de cualquier manera ☝️. Para que un ecommerce sea realmente el salvavidas que están necesitando las empresas, hay que tener un montón de cosas en cuenta:

  • Analizar los puntos tanto débiles como fuertes de la empresa para poder definir el modelo de negocio, que no tiene por qué ser el mismo que ha sido hasta ahora en el medio físico.
  • Determinar una propuesta de valor que realce las virtudes y destaque no solo entre la multitud, sino entre clones de tiendas y lo que es más importante, cumplirla.
  • Refinar el embudo de conversión y hacer mediciones desde el primer día.
  • Contar con que una parte del presupuesto deberá dedicarse a generar tráfico una vez desarrollada la tienda.
  • Diseñar una experiencia de usuario funcional y útil, que conecte con la cultura del público objetivo.

Y es en este último punto donde me gustaría destacar algunas cuestiones críticas a la hora de diseñar una tienda online:

  • La marca. De igual forma que una tienda física debe respirar la esencia de la marca, una tienda online también. Dicho espíritu no debe eclipsar la presencia del producto que se vende, por lo que es recomendable que la interfaz sea un mero canal entre el usuario y el objetivo de la compra. Así pues, el uso del color en la interfaz estará restringido en proporción al propio carácter de la marca y sobre todo, supeditado y reservado por y para el contenido de valor (llamadas a la acción, copies, creatividades, fotos, etc.).
  • Imágenes de producto. En el medio digital la dimensión física se pierde, por lo que la foto de producto debe estar extremadamente cuidada, tener muy buen tamaño y permitir apreciar hasta el más mínimo detalle, para que el usuario no acuse el hecho de no poder coger, tocar, mover y analizar el producto entre sus dedos y a su antojo. En determinados casos, se debe valorar la opción de incluir en la posición principal vídeo además de foto, donde el movimiento, los diferentes ángulos y perspectivas así como las texturas del objeto puedan reflejarse en su máximo esplendor.
  • Contenido dinámico en función de la actividad del usuario. Productos recomendados, artículos destacados del blog, redes sociales, reviews, etc.
  • El checkout. Es el momento en que se realiza la orden de compra y nada puede fallar:
    • Todo el proceso debe ser claro y conciso, así como estar libre de distracciones. El diseño tiene la responsabilidad de reducir la fricción que este proceso pueda ocasionar y hacer que la actividad sea lo menos tediosa posible.
    • Además, el checkout tiene que transmitir seguridad. No vale con que funcione, eso se da por sentado. Es importante que el usuario sienta que está en un lugar privado, seguro y de confianza. En este punto puede ser interesante seguir ciertos estándares para que las personas se sientan familiarizadas con la interfaz. No hay que reinventar la rueda, solo hacer que se deslice hacia donde queremos.
    • También hay que tener cuidado con el ticket resumen, puesto que si los precios varían entre carrito y checkout justo antes de efectuar la compra, ya sea por gastos de envío o impuestos, se puede llegar a perder la venta.
    • Contemplar la opción de compra «como invitado» puede reducir los abandonos de carrito, dado que algunos usuarios se echan para atrás en el momento en que le pedimos registrarse o iniciar sesión por diversas razones.
    • Al usuario lo que le interesa es saber cuándo llegará el envío, no tanto un rango de los días que tardará en llegar. Así pues, es preferible mostrar la fecha de entrega estimada y ser lo más precisos posible.
    • Hay veces que en pleno proceso de compra, por despiste o euforia, se desea incluir algún producto más. Por ello, se puede valorar la posibilidad de añadir productos en la compra hasta el último momento. Se puede meter un pequeño widget con productos basados en la actividad del usuario.
    • Dotar a los formularios de superpoderes cuando sea posible, como por ejemplo, invocar automáticamente el teclado numérico en los datos de la tarjeta, dar formato automático a los dígitos de la fecha, autocompletado, etc. También, mostrar los datos en el mismo orden que en la tarjeta de crédito física. Marcar los campos que son obligatorios, pero también los que son opcionales.
    • Permitir al usuario arrepentirse o corregir cualquier dato en todo momento, retroceder o editar.
  • Hacer bien visible la política de manipulación y envío del pedido en época de COVID19.
  • Diseño responsive. La tienda tiene que verse y funcionar perfectamente en móvil.

No existe una fórmula mágica ✨, pero siendo consciente de esto y siguiendo los pasos como el que sigue la receta de un bizcocho, habrá algo rico que llevarse a la boca y será tiempo de celebrar 🥳.

En Vital Innova tenemos experiencia en diseño y gestión de tiendas online y podemos ayudarte. ¡Contacta con nosotros!

Oye espera… ¿te interesa este tema? Escucha la entrevista que me hizo Emiliano Pérez Ansaldi para el podcast de Vital Innova: